JUSTICIA

JUSTICIA PARITARIA​

Paridad de género

Es la participación equilibrada de los géneros en la vida institucional del poder del Estado, y que progresivamente se hace mas necesaria esa presencia en todos los ámbitos de la vida, para el desarrollo de las sociedades y democracias mas justas e igualitarias.

Democracia paritaria​

Avanzar hacia una Democracia Paritaria significa situar al sistema democrático en el centro de las principales transformaciones. Se concibe
como un modelo de democracia donde paridad e igualdad sustantiva son los dos pilares sobre los que se funda el andamiaje de un Estado que desee
considerarse inclusivo. Se trata de un concepto integral que trasciende lo político e impregna otros órdenes como el económico, social y cultural. Una
visión realista obliga a pensar en acciones y estrategias que permitan materializar estas transformaciones que se vienen proponiendo en objetivos
y metas concretos que permitan erradicar la exclusión estructural. Para ello es necesario identificar cuáles son los desafíos pendientes para la plena y
activa participación de todas las mujeres (y sus disparidades entre grupos indígenas, afrodescendientes, rurales y con algún tipo de discapacidad).

RELEVAMIENTO DE LA INTEGRACION DE CARGOS POR GENEROS EN LA JUSTICIA DE LA PROVINCIA DE BUENOS AIRES

Fuentes: OM (Oficina de la Mujer de la República Argentina; Informe “Poder Judicial y Ministerio Público. Integración de acuerdo a géneros” elaborado por Mauro Benente, Lucas Pecina, Juana Fernández Camillo, para el Consejo de la Magistratura de la Provincia de Buenos Aires

PODER JUDICIAL​

MINISTERIO PÚBLICO FISCAL

MINISTERIO PÚBLICO DE DEFENSA

DISTRIBUCIÓN POR GÉNERO DE ACUERDO A INSTANCIAS DE 2019​

Gráfico: Informe “Poder Judicial y Ministerio Público. Integración de acuerdo a géneros” elaborado por Mauro Benente, Lucas Pecina, Juana Fernández Camillo, para el Consejo de la Magistratura de la Provincia de Buenos Aires. En este caso son datos muestrales, tomados al azar en un 70%.

Hacia una justicia paritaria

En la República Argentina, la participación de las mujeres en la política, tuvo un proceso que comenzó legalmente en el Siglo XX a través de derechos con respecto al sufragio, elegir y ser elegidas. Luego llegaría la ley de cupo, en una incipiente democracia que venia de una generación de jóvenes y dirigentxs arrasados por la ultima dictadura, pero las mujeres siguieron peleando por mas derechos. Recién en 2016 llego el momento de instalar la paridad en cargos electivos. Pero como se sabe, la paridad legal lleva un proceso lento para arribar a una efectiva paridad en los números, en las bancas ocupadas por mujeres, ya sea cis, lesbianas o trans.
Comenzamos a hablar de PARIDAD SUSTANTIVA en el periodo nefasto donde gobernó el macrismo y la alianza cambiemos en Nación y en Provincia de Buenos Aires, es decir, ocupar lugares de poder por igual numero de personas sin discriminar el genero femenino. Esos lugares
de toma de decisión. De Poder.
La tan respetada democracia que no queremos perder nunca mas, debe ser un reflejo de la sociedad. Desde hace varias décadas que desde el movimiento feminista se reclama la transversalidad del género y la democracia paritaria.
Dentro de esa representatividad que necesitamos ver reflejada en nuestros órganos de poder, apelamos a la justicia paritaria.
Hemos avanzado en el terreno de la paridad legislativa en todos sus estamentos. Estamos avanzando en la paridad en los poderes ejecutivos, pero queda librado aún a la voluntad política.

De acuerdo a los relevamientos y estadísticas que se llevan adelante en cuento a ocupación de cargos en el Poder Judicial de la Provincia de Buenos
Aires y en los Ministerios Públicos Fiscal y de la Defensa, es evidente que falta representación del género femenino en los estratos mas altos. En las primeras instancias no hay mucha diferencia pero tampoco se llega a la paridad, en términos generales. En los tribunales y cámaras, el numero de mujeres disminuye drásticamente.
Si hablamos de los datos sobre magistrados y magistradas, las mujeres ocupan menos del 40% de los cargos de juezas en el caso del Poder Judicial, y de fiscalas o procuradoras en el caso del Ministerio Publico Fiscal. No sucede lo mismo en el caso del cargo de Defensora, que tenemos mas del 50 %.

Observamos los fenómenos del sistema patriarcal que en esta estructura de la justicia se potencia y resiste a pesar de ciertos cambios. Todavía se observan las barreras invisibles del techo de cristal y el piso pegajoso. Pero también, las paredes de cristal, que en esta estructura piramidal se ha hecho muy notoria realizando esta visibilización de tareas. Podemos ver en las tres muestras de los gráficos del PJ y MP, que tanto para funcionarixs como para tareas administrativas, las mujeres ocupan mayores lugares. Claro que, si se conoce el funcionamiento desde dentro de los mismos, se sabe que las tareas son mucho mayores.
En la cúspide, de todas esas pirámides de las muestras en los gráficos, se encuentra la Suprema Corte de Justicia de la Provincia de Buenos Aires, que
de 7 miembros, una sola es mujer.